domingo, 29 de marzo de 2009

El Chico y La Zombi




Temprano, demasiado temprano para que mi piel y mis ojeras pudieran recuperarse de la noche del viernes, pero a esa hora hay menos gente a la que ver y menos colas que soportar.
Como siempre que voy a hacer la compra, voy como una autómata, conozco la zona, como la palma de mi mano, soy directa, no miro precios, ni nuevas marcas, cojo lo que necesito y a otro pasillo.

Era un sábado mas, una mañana mas, un carrito que llenar (otra vez) al rodear un pasillo noté que me miraban, bah, no le di importancia, suele pasar a menudo, (suelo llevar unas pintas...), seguí a lo mío, sin ni siquiera mirar a quien pertenecía esa mirada tan directa.
Una vez en la cola( de la caja, se entiende) volví a sentirla, esta vez, me giré y lo vi, un chico alto, delgado, moreno con alguna cana que otra...lo pille mirándome totalmente extasiado, no se dio cuenta de que yo le miraba, hasta pasados unos segundos (eternos y gloriosos segundos), desvió la mirada hacia el suelo y yo...joder¡¡¡ me acorde, de que me quité las gafas de sol para entrar al super y que las llevaba en mi cabello como si de una diadema se tratase, ya era tarde, no podía ponérmelas, sería demasiado evidente, además, ya me había visto, había visto mi cara, con las sabanas aun marcadas en mi moflete, con mis ojos hinchados y mis labios aun mas gorditos de lo habitual, lo reconozco no suelo peinarme, solo hecho algo de agua vaporizada a mi fino cabello, así que...encima con pelos de loca.

Salí al aparcamiento, mientras metía mi compra en el coche, el salió del super...tenia buen cuerpo ( me encantan los canijos altos). Esta vez sí que llevaba las gafas de sol, aproveché la situación y lo mire de reojo.
Entro en su coche no sin antes soltarme una mirada y una picara sonrisa.
Su coche era grande, no sé qué modelo era, pero era un coche familiar, no tenia anillo (bah, eso no significa nada, much@s se lo quitan) así que pensé...casado¡¡

Nos despedimos con una última mirada, el, miraba por su espejo retrovisor y yo, que iba en mi coche, detrás del suyo, me despedí devolviéndole la sonrisa picara con la que me había mirado al salir, la mía, evidentemente llevaba mas raciones de vergüenza que de picaresca.

Pensé en seguirlo, sería divertido comprobar si se daría cuenta, si pararía el coche y bajaría o si apretaría el acelerador y desaparecería de mi campo de visión...no, no podía hacerlo, tenia congelados en el maletero y aun tenía que ir a correos, a recoger una multa que unos policías aburridos y con ganas de escribir notitas me regalaron a primera hora, no hay nada mejor que empezar el día con una sanción.

Esperaré de nuevo a que llegue el sábado, volveré a ir sin maquillar, con la marca de las sabanas en mi moflete, con mis pelos de loca. Probablemente, no me daré cuenta de nada de lo que ocurra a mi alrededor, como siempre.
Hacer lo contrario, sería demasiado esfuerzo para un sábado por la mañana, mejor sigo yendo como hasta ahora...siendo o pareciendo un zombi.

2 comentarios:

brujita dijo...

¡Pues no está mal el encuentro matinal...y conseguir sonrisas y miradas de la guisa que estabas, dice mucho de tu atractivo! ¿No?

Besito volado.

Tal vez, Quizás... dijo...

Ays mi brujita, si yo te contara....