viernes, 16 de mayo de 2008

El amor no es aquello que queremos sentir, sino aquello que sentimos sin querer

Esta frase la extrapolo a todos los aspectos de la vida.../p>


Yo no quiero necesitar a nadie y necesito a la gente que me quiere y quiero.
Yo no quiero sentir que nos destruimos, que todo lo que poseemos nos sabe a poco y queremos más, cueste lo que cueste, a veces incluso...vidas, no solo lo siento
Sino que...duele sentirlo.
Yo no quiero sentir la soledad no deseada y la siento, sin querer sentirla.
Yo no quiero sentir la tristeza de perder a una persona y mucho menos, a millones de ellas cada día y aun sin conocerlos...lo siento.
Yo no quiero sentir el sufrir ajeno ni el propio y...lo he sentido.

En definitiva, nadie quiere sentir lo que nos produce dolor y quizás por eso, la palabra amor va unida al sufrimiento de una manera o de otra, en un grado o en otro, todos hemos sufrido, padecido, enloquecido por “culpa del amor”, sufrimos por lo que queremos, nadie sufre por algo que no le importa lo mas mínimo, solo lo que sentimos o creemos sentir como nuestro, es capaz de producir este sentimiento en nosotros.

No todos tenemos la suerte de conocerlo, a veces, nos hacemos una ligera idea de lo que puede ser, creemos que amamos a alguien y realmente necesitamos que nos necesiten, el amor reconozcámoslo...es egoísta.

El amor es una necesidad del ser humano, necesitamos de afecto, de ternura, de caricias, de miradas...de palabras de aliento, y porque no decirlo...de sexo.

El amor no es querer sentir, es...aprender a sentir. No se nace sabiendo amar, tenemos el instinto natural que nos guía de forma mecánica...nos dejamos llevar.

Confundimos el amor, porque necesitamos enamorarnos, confundimos el amor, porque estamos aprendiendo, lo estamos conociendo, no se puede reconocer lo que no se ha conocido.

Fíjate como el amor se transforma, a medida que pasa el tiempo, a medida que vas creciendo, forjándote como persona...el amor, también crece y se desarrolla contigo.

Ya no es lo que antaño era el amor para ti, la persona a la que decías amar tanto, pasa a “bah, pensé que la amaba, pero realmente no era así, solo fue una ilusión, creí ver que era especial, pero...” Reconozcámoslo, cuando el sentimiento del amor, aun no esta determinado o catalogado, cuando solo tenemos retazos de lo que llamamos amor, cuando nos dejan, o no nos sentimos llenos, nos cuesta admitir que hemos vuelto a fracasar, que ese amor no era real y por eso, lo hacemos insignificante, casi una ilusión mas que un sentimiento, pero que estamos haciendo sino es...
Primero: engañarnos a nosotros mismos.
Segundo y el más importante: empezar a conocer que es el amor y que se siente cuando se cree estar enamorado.

El amor, se transforma a medida que lo hacemos nosotros, se regenera, se alimenta de sabiduría, del sufrimiento, del error, de la desconfianza, va uniendo lo negativo hasta ir dando forma a lo que TU crees que es el amor, a tu que TU quieres que sea, a todo lo que eso significa y comprendes que el amor no siempre es lo que tienes o lo que puedes ofrecer, el amor necesita mantenerse igual que el fuego necesita el oxigeno para vivir, nosotros necesitamos sabernos amados, tenemos la necesidad de ofrecer amor, un amor nuevo, distinto, al igual que la persona a la que se lo ofrecemos en cada etapa de aprendizaje.
Y concluyo que no...acabo, diciendo:

No podemos ser obligados a querer de igual manera que no podemos obligar a ser queridos.
No todo el que ama sufre, al igual que también es cierto que no todo el que sufre...ama.

1 comentario:

Dormir Contigo dijo...

Protesto! En cuanto me beba dos copas de Lambrusco y me vuelva eso que gusto de llamar inspiracion, que perdí entre mis manos y el teclado, me va a oir usted! y porque no decirlo! Hombreya!